Ese fue el caso de María Paz Fuentes Fernández, una mujer española, quien dejó un listado de personas que podrían asistir a su funeral cuando llegara al momento.
La difunta lo hizo público en un aviso fúnebre, que por lo general son utilizados por los familiares y no por el fallecido en sí.
"Siguiendo mis principios y mi particular manera de decir las cosas, dispongo que: ya que hace mucho que mi familia no es de sangre, impongo mi última voluntad para que solo se deje asistir a mi funeral, en el tanatorio, iglesia y cementerio a las personas que menciono a continuación", escribió.
Luego, la mujer redactó el listado de las 16 personas que tenían permitida la asistencia y dejó un duro mensaje para los que no estaban incluidos: "Al resto de gente que jamás se preocupó durante mi vida, les deseo que sigan tan lejos como estuvieron".


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