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sábado, mayo 1

Cómo ayuda la biodecodificación del árbol genealógico para superar problemas y traumas heredados.-

 


¿Somos repetidores compulsivos de historias familiares? Muchos están empezando a creerlo posible. ¿Somos completamente libres o estamos condicionados por lo que vivieron (o no pudieron vivir) quienes nos precedieron? ¿Estamos limitados por lo que heredamos (desde lo biológico y desde la psiquis) más de lo que pensamos?

La biodecodificación del árbol familiar, en sus diversas líneas y corrientes, gana terreno dentro de las terapias outsiders a la psicología clínica tradicional. “Biodecodificás tu problema y adelantás mil sesiones de terapia”, se oye decir. Y para entrar en ese mundo se precisa un poco de fe, cierto compromiso, y ganas de pasar por el cuerpo historias de antepasados (de todo tipo, frustrantes, alentadoras, dolorosas) con el objetivo de hacerlas presentes, reconocerlas y pisar la vida con más libertad y menos condicionamientos automáticos.

"Esto ya pasó antes en mi familia"

Los que creen en este método aseguran que somos fieles a muchas de las historias de padres, abuelos, bisabuelos, tíos y tatarabuelos a un nivel “inconsciente”, es decir, si conocerlas del todo, sin quererlo o desearlo. Un inconsciente genealógico, un drama familiar genético, colectivo, de manifestación única y, a la vez, serial. ¿Es posible? Por ejemplo, una mujer de treinta sufre reiteradamente engaños por parte de su novio y descubre, indagando en viejas historias, que a su abuela le pasó lo mismo con su marido (¡a la misma edad!). A veces, la reiteración es acertadísima y escalofriante: hay fechas, lugares y edades que insisten, que parecen guardar un secreto, que pasan de generación en generación como por un tubo, sin colador.



Una historia de decodificación fuerte

Hace un tiempo, mientras trabajaba en Chubut, recibo una paciente que fue derivada por su psicóloga, ya que, tenía todos los indicadores psicológicos de haber sido abusada pero ningún recuerdo al respecto, además la licenciada deducía que el abusador era parte de su familia, por lo tanto no podían avanzar en la terapia.

Cuando llega a la sesión, en nuestra conversación inicial, le pregunto si sentía rechazo hacia algún miembro de su familia, comenzamos a indagar con los métodos propios de la decodificación y pudo identificar dos sensaciones muy puntuales en su cuerpo: Un brazo y una mano que la sacudían y rechazo hacia su hermano y su abuelo.

Para poder profundizar más, decidí usar una técnica de dibujo donde se le ofrece al cuerpo una cartuchera con marcadores y le pido que dibuje ese brazo y esa mano. Con los ojos cerrados elige un marcador negro y comienza a dibujar…apenas apoya la fibra en el papel, su mente hace un click y conecta con el momento del abuso.

Llora desconsoladamente un rato, y mientras lo hace, sostenía el marcador en su mano: no dibuja, pero en el mismo movimiento provocado por su llanto realiza cuatro trazos. (La imagen en la foto del post)

Cuando descarga toda su angustia, me pide disculpas porque no pudo dibujar nada, entonces le digo que abra sus ojos y mire si en los trazos podía ver quién o qué era…y allí pudo ver a su abuelo. 

A partir de aquí, tuvo la oportunidad de seguir trabajando en su terapia y salir del ciclo de diferentes abusos a los que era sometida en su trabajo o con sus parejas.

Es un caso real: cuando sientas que algo está mal en tu vida, esta es una buena forma de encontrar una salida. 

Cuando decidís dar este paso, todo puede cambiar. 




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