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domingo, febrero 14

El asesino Simon Bolivar, un traidor criollo, masón y oportunista, entregado a la pérfida Albion.


Simón Bolívar fue un criollo oportunista, que odiaba a negros, mulatos e indígenas, traidor a España y a sus compañeros de batallas, al servicio del Imperio Británico. Aniquiló a 382 españoles que hacía casi un año llevaban encerrados en las mazmorras de la cárcel de Valencia; así como los 300 prisioneros de La Guaira y los 518 del penal de Caracas.

Prisioneros de guerra en parte, y en parte civiles capturados sin haber entrado en batalla, por el mero hecho de haber nacido en España.

La orden de ejecución dictada por Simón Bolívar había llegado a Caracas y a La Guaira el 11 de febrero de 1814. El gobernador interino de Caracas, Juan Bautista de Arismendi, uno de los insurrectos más sanguinarios y crueles de Venezuela, presidió las ejecuciones. El 12 por la mañana comenzó el exterminio tanto en Caracas como en La Guaira. Los cadáveres fueron despedazados y quemados en piras para que nadie pudiera enterrarlos en tumbas.

Los presos fueron sacados a la calle de dos en dos sujetos por cadenas, a golpes y culatazos; los enfermos y heridos a rastras; los ancianos que apenas podían andar atados a sillas. Las madres, esposas e hijas que acudieron a las prisiones, desesperadas ante aquella barbarie que se iba a perpetrar a sangre fría, fueron apartadas a violentos empujones, e incluso algunas arrastradas al paredón con sus hombres. Muchos prisioneros reclamaron su libertad pagada con anterioridad con sus bienes a las autoridades rebeldes. De nada les valió.

En el penal de Valencia, presidió la ejecución el propio Bolívar, allí fueron asesinados los 382 españoles durante los días 14, 15 y 16 de febrero de 1814.

Todo esto es demostrable, no hay más que buscar en su propia prensa, en “La Gaceta de Caracas”, en su número 14, editada en 1815.

Aniquiló la ciudad de Pasto (Colombia) y a sus habitantes en la llamada “Navidad Negra”, por el apoyo a España, en diciembre de 1822, cuando las tropas patriotas, al mando de Antonio José de Sucre, tomaron la ciudad y protagonizaron uno de los más horripilantes episodios de la guerra de la independencia. Fue una verdadera orgía de muerte y violencia desatada, en la que hombres, mujeres y niños fueron exterminados, en medio de los más incalificables abusos. Sus generales tenían orden de arrasar todas la “Churuatas” que eran las chozas donde vivían la población indígena y que eran leales a España por tener derechos adquiridos como seres humanos que Bolívar les arrebataba. Prohibió la confección y venta de “Guayuco” que era el tejido usado por los indios en sus vestimentas. Arrasó numerosas misiones, donde esta etnia buscaba refugio, matando indios y misioneros.

Incluso Karl Marx lo definía en la biografía que escribió de Bolívar, publicada en The New American Cyclopedia y traducida por Juan Fajardo como: “El canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque”, también dijo de él: “La fantasía popular es fuerza creadora de mitos que en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. Simón Bolívar es el ejemplo más notable”. Traicionó a sus generales y abandonaba a sus soldados”. Como dictador de Nueva Granada, expropió las tierras de los indios que estaban protegidas por las leyes españolas. Luego la entregó a los grandes oligarcas criollos que se quedaron con estas tierras, y es ahí donde se origina la pobreza de los indígenas. Al carecer de tierras, estos se vieron en la necesidad de servir como mano de obra barata en condiciones muy cercanas a la esclavitud.

Fue nefasto como estratega, siempre se apoyó en las acciones de sus lugartenientes Sucre, Santander, Peña, Casas o el capitán Francisco de Miranda. Y por supuesto, a años luz de distancia de la categoría humana y militar de José de Sanmartín o Bernardo O’Higgins.

Culpó a Miranda del desastre de la derrota en la batalla de Puerto Cabello frente a las tropas realistas al mando de Domingo Monteverde, cuando el motivo fue la torpeza estratégica de Bolívar que tomó el mando supremo, cosa bastante usual en él.

Lo traicionó cuando lo mandó detener el 31 de julio de 1812 y encerrarlo en el castillo de San Carlos. De ese castillo lo sacaron las fuerzas realistas (porque lo dejaron allí abandonado al dejar la fortaleza) al mando del general Francisco Javier Cerveriz, de ahí se lo llevaron al castillo de San Felipe en Puerto Cabello, luego a El Morro en Puerto Rico y a fines de 1813, un bergantín español lo llevó preso a España.

A principios de enero de 1814 estuvo encerrado en un calabozo del fuerte de las Cuatro Torres, en el arsenal de La Carraca, cerca de Cádiz. Aislado del mundo exterior, sólo recibió noticias y alguna pequeña ayuda de sus viejos amigos. Asistido sólo por su criado Pedro José Morán murió, después de una larga agonía, en la madrugada del 14 de julio de 1816. Hasta ahí lo llevó Bolívar.

Los países que Bolívar “liberó” fueron un caos en el siglo que siguió a la independencia, sus gobernadores despojaron de derechos, otorgados por los españoles, a la población india hasta un régimen de esclavitud en detrimento de la criolla blanca (como Bolívar y sus generales) y hasta el día de hoy siguen en la misma rutina.

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